domingo, 14 de noviembre de 2010

INTRODUCCIÓN AL COMENTARIO DE TEXTO

INTRODUCCIÓN AL COMENTARIO DE TEXTO

     Uno de los trabajos académicos más frecuentes en todas las asignaturas es el comentario. Con este término denominamos el discurso oral o escrito en que se explica razonadamente cuanto se ha comprendido sobre cierto objeto concreto de estudio (en nuestro caso, un texto) tras un análisis personal, profundo y sistemático. Comentar un texto, por tanto, es explicar argumentadamente lo que dice ese texto (contenido), cómo lo dice (forma) y por qué lo dice (relación con los rasgos característicos del autor y la época). Un comentario nos permite, pues, estudiar en profundidad un texto captando su sentido, analizarlo críticamente, tomando conciencia del íntimo entrelazamiento de la forma y el contenido, y entenderlo adecuadamente en el contexto de la producción del autor, del género y del movimiento literario al que pertenece y de la época en que se sitúa. 

ANTES DE EMPEZAR EL COMENTARIO DE TEXTO:

A)    Numerar las líneas
 
B)    Lectura comprensiva: La lectura comprensiva tiene por objeto captar el sentido general del texto y el de cada una de las ideas que lo componen. Ha de ser una lectura completa y atenta, y habrá de realizarse cuantas veces sea preciso para asegurarse de que se comprenden todas las ideas. Es necesario entender el significado de todas las palabras del texto: si la situación lo permite, habrá que recurrir al diccionario para consultar los términos desconocidos; si ello no fuera posible, el contexto puede ayudar a deducir ese significado.
C)  Subrayar las ideas fundamentales, enmarcar las palabras clave, escribir anotaciones al margen. 
D)  Hacer un esquema que recoja las ideas básicas que se van a desarrollar a lo largo del comentario. Conviene que distingamos con claridad, como en cualquier trabajo académico, tres grandes apartados: una introducción, el desarrollo y una conclusión.


REDACCIÓN DEL COMENTARIO DE TEXTO


1. Contextualización

  El primer paso consiste en identificar el molde textual que ha seleccionado el autor para verter la información que pretende transmitir al lector (es decir, si se ha propuesto escribir un ensayo, una novela, una descripción, un artículo científico). También hay que señalar, si se conoce, la obra de la que se ha extraído, con su fecha y el autor, así como mencionar la época histórica y el movimiento literario en que se sitúa.  
    En este apartado del comentario es fundamental conocer el concepto de variedad discursiva. Todo texto es un mensaje inscrito en un proceso de comunicación particular y los elementos que intervienen en dicho proceso (emisor, receptor, canal, código, situación comunicativa) determinan el carácter y la forma misma del texto: cada texto tendrá, por tanto, sus propias características…No hay dos iguales. No obstante, también es posible observar ciertas regularidades, tanto en las técnicas  expresivas como en la forma lingüística, que nos permiten hablar de diferentes tipos generales de textos: todos somos capaces de diferenciar un fragmento novelístico y un poema, una columna periodística y una noticia, un acta y una receta de cocina… Un concepto fundamental para el comentario textual es, por tanto, el de variedad discursiva: llamamos variedades discursivas a diferentes estrategias de construcción de un texto que tienen que ver con la intención del emisor y la perspectiva que adopta ante la información que pretende transmitir. El emisor puede concebir fundamentalmente esa información como:

a)       Una sucesión de hechos reales o ficticios Narración
b)       Una serie de observaciones de la realidad Descripción
c)       Una explicación ordenada de una o varias ideas Exposición
d)       Un razonamiento que pretende convencer al receptor de una idea Argumentación
 
e)     Cuando el escritor utiliza el diálogo como estrategia discursiva para transmitir información a un lector (por ejemplo, los diálogos de una novela o en una entrevista como género periodístico), éste puede ser entendido como una variedad del discurso.

    Esta distinción entre variedades no implica que los textos hayan de utilizar únicamente una de ellas. Por el contrario, suele ser habitual que aparezcan mezcladas en el mismo discurso. Así, en un relato encontramos partes narradas, descripciones de objetos o de personas, diálogos; igualmente, es usual que los textos argumentativos contengan también exposiciones. 

2. Contenido:

   La lectura comprensiva debe permitir captar el tema fundamental del texto. Para ello conviene estar atento a los términos y los conceptos recurrentes. Es útil en este sentido señalar las palabras clave.

-     Tema: La comprensión del texto implica, en último término, haber percibido su unidad temática y la intención del autor. Por ello es importante identificar y enunciar de una manera clara y precisa esa idea que da coherencia global al texto: dentro del tema incluimos tanto AQUELLO DE LO QUE TRATA EL TEXTO como LA INTENCIÓN y LA ACTITUD del autor.

-    Resumen: Su objetivo es reformular el contenido del texto de una forma condensada y sintética. Ha de caracterizarse por su brevedad, su orden, la selección adecuada de la información y la abstracción de las ideas fundamentales. Tiene que ocupar aproximadamente el 20% del texto completo y se redacta sin utilizar los puntos y aparte, esto es, en un solo párrafo.



3. Estructura de las ideas:

    La lectura comprensiva debe también ayudar a captar las ideas particulares relacionadas con el tema. Para ello, conviene leer el texto párrafo a párrafo, entender esas ideas concretas y enunciarlas de forma sencilla y clara: una técnica que ayuda a seleccionar las que son fundamentales y distinguirlas de las secundarias es el subrayado
    La enunciación de las ideas fundamentales es el punto de partida para la elaboración del ESQUEMA DE CONTENIDOS. Este esquema es un recurso que permite tomar conciencia de la vertebración y jerarquización de las ideas principales y secundarias y representar todo ello gráficamente.

4. Análisis de la lengua:


    El propósito del comentario lingüístico es triple:

a)       Caracterización del texto según la variedad de lengua que se emplea en él, tanto desde el punto de vista histórico (si el texto es antiguo y se aprecian elementos de un estado de lengua anterior al actual), como desde el dialectológico (si presenta rasgos propios de algún dialecto), sociológico (si se observan características de la lengua de determinado nivel o grupo social) o funcional (si el texto pertenece a algún ámbito específico de la comunicación social: administrativo, periodístico, científico, etc.). En cualquier caso, la misión del comentarista es determinar de qué variedad se trata y con qué rasgos relevantes se manifiesta ésta en el texto. 
b)        Justificación de la forma lingüística del texto en relación con su contenido. Hay que explicar por qué el autor ha empleado determinados elementos lingüísticos y recursos de estilo y no otros. Debemos concebir, pues, los rasgos lingüísticos como una exigencia del tema del texto y del propósito del autor al escribirlo. 
c)       Análisis del estilo. Además de todo lo anterior, la forma del texto está determinada por el estilo personal de quien lo ha escrito. Es también un objetivo del comentario lingüístico mostrar y explicar las peculiaridades de la escritura del autor, tanto las personales como las que están condicionadas por los rasgos de época o de movimiento en el caso de los textos literarios.


Se debe realizar el análisis lingüístico del texto atendiendo a estos tres niveles gramaticales: 

1. Nivel fónico: Seseo, ceceo, metátesis, aliteración, rima, entonación, onomatopeya…

2. Nivel morfosintáctico:

                          I.   Sustantivos

                                - ¿Son abundantes?, ¿predominan sobre los verbos? Ello suele suceder, por ejemplo, en los textos descriptivos y expositivos; en la narración, en cambio, el mayor peso informativo corresponde a los verbos, sobre todo los que significan acciones. 

                       - ¿Qué tipos de sustantivos abundan: concretos o abstractos? El predominio de los abstractos suele corresponderse con un discurso de carácter reflexivo, intelectual. 


                        II.   Adjetivos y otros complementos del nombre: Conviene fijarse en su frecuencia de aparición, en su relación con el sustantivo al que acompañan, en su posición y en los valores que aportan. 

                         -  ¿Son abundantes o se evita su empleo? ¿Por qué? 
                      -  ¿Predominan los que tienen valor especificativo (como sucede, por ejemplo, en los textos que tienden a la objetividad) o los explicativos y descriptivos (como en los que son más subjetivos: descripciones literarias, por ejemplo)? ¿Hay epítetos? 
                       -   ¿Abundan los adjetivos antepuestos o predominan los pospuestos? 
                      -  ¿Aparecen agrupados en series de dos, tres o más con el mismo sustantivo? ¿Se observa en esta disposición algún tipo de regularidad a lo largo del texto? 
                  -  También hay que tener en cuenta otros hechos relevantes como la gradación (el uso de adjetivos en grado comparativo y superlativo suele denotar énfasis y expresividad) y el empleo de diminutivos (que reflejan la afectividad del autor y, por tanto, una actitud subjetiva). 


                     III.   Verbos: Se pueden analizar tanto la persona gramatical (lo que revelará la presencia del emisor y del destinatario en el texto, si aparecen en primera o segunda persona, o su ausencia intencionada, si se emplea exclusivamente la tercera), como los tiempos y modos que predominen. 

                          Recuérdese que la forma del discurso y el tipo de texto condicionan el uso de unas u otras formas del verbo: en los relatos, ya sean periodísticos o literarios, la alternancia de formas perfectivas e imperfectivas sirve para dotar al texto de un ritmo narrativo más rápido o más lento; en las descripciones predominarán las formas imperfectivas de presente o de pasado; en los textos científicos es característica la utilización de presentes con valor atemporal o gnómico; en los mensajes publicitarios abundan las formas de imperativo o de futuro con valor de obligación, etc. 
                       Además, se puede considerar también el tipo de verbos según su significado: en los discursos narrativos predominarán los que denotan acción o movimiento; en los descriptivos, los de estado y los que indican percepción; en los diálogos insertos en un relato se analizará la variación en los verbos de dicción usados para introducir el discurso de los personajes. 

                      IV.    Modalidad oracional: La modalidad sintáctica viene determinada en cada caso por la intención del emisor: las oraciones enunciativas, exclamativas e interrogativas suelen corresponderse con la función representativa, expresiva y apelativa, respectivamente. 

                        V.   Estructuras sintácticas recurrentes que sean significativas en relación con el sentido o el tipo de texto
                             - ¿Predomina algún tipo peculiar de estructura oracional (atributivas, pasivas perifrásticas, impersonales o pasivas reflejas)?, ¿por qué?
                                     - ¿ Se emplean construcciones paralelísticas, anáforas, anadiplosis o algún otro recurso de reiteración sintáctica? 

                       Las oraciones subordinadas predominan en textos de contenido más complejo y, por tanto, con una redacción de mayor riqueza que busca la precisión en la enunciación de ideas; en cambio, las oraciones yuxtapuestas y coordinadas son propias de textos redactados con mayor sencillez o que buscan una forma de expresión más ágil y rápida. A esta agilidad contribuye también la elisión de nexos o asíndeton (el polisíndeton, o el uso reiterado de las mismas conjunciones, produce, en cambio, sensación de lentitud y de solemnidad en la expresión). 
                   
                  Conviene observar y valorar también los tipos de construcciones oracionales y nexos empleados: los textos coloquiales y también los de hablantes no cultos suelen presentar poca variación (por lo que repiten una y otra vez la misma construcción y los mismos nexos: y….y…y…; entonces….entonces…entonces…; porque…porque…porque); el uso de una gran variedad de estructuras de subordinación indica, por el contrario, un estilo elaborado y un mayor dominio de la lengua culta.

3.  Nivel semántico: Cultismos, vulgarismos, sinónimos, palabras polisémicas, metáforas, metonimias, ironías, símbolos, connotaciones, campos semánticos…


    Finalmente, es importante tener presente que el comentario debe ser personal, dictado por los gustos y la sensibilidad de cada lector, y adecuado al texto que se va a analizar, el cual puede exigir un enfoque determinado y requerir el estudio de unos aspectos concretos: en definitiva, es el texto el que reclama su propio comentario. En este sentido, proponer un modelo de comentario con un guión definido presenta claras limitaciones que sólo se justifican por necesidades meramente escolares de orientación para los alumnos con más dificultades para elaborar este tipo de trabajos.