domingo, 21 de noviembre de 2010

LA POESÍA ESPAÑOLA DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX.

SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX

CONTEXTO HISTÓRICO
 
   En la segunda mitad del siglo XIX se consolida el sistema de producción capitalista. Fue entonces cuando se gestaron los Estados en sentido moderno, con un gobierno central, una legislación unitaria, un sistema fiscal común a todo el territorio, etc.
   El mapa político europeo experimenta profundas transformaciones. En 1870 concluye el proceso de unificación de Italia; y en 1871, el de Alemania. El poderoso imperio austriaco fue sufriendo un lento desmoronamiento. Francia continuó siendo la potencia más importante de Europa; Inglaterra era todavía el país de economía más desarrollada. En el este, la gran potencia era la Rusia zarista, aunque arrastraba una estructura social muy atrasada; fuera del viejo continente, es notable la consolidación de los Estados Unidos como gran potencia.
  El fenómeno del imperialismo es uno de los más definitorios del fin de siglo: la ampliación de los mercados nacionales y la búsqueda de materias primas empujaron a las potencias europeas a la expansión colonial. En el plano social, se desarrollaron enormemente la burguesía  y el proletariado, cuyos enfrentamientos fueron constantes. La clase burguesa se tornó más conservadora y se sintió atraída por el prestigio social de los nobles; por su parte, se fortaleció el movimiento obrero y se crearon en las últimas décadas del siglo organizaciones socialistas y anarquistas.
   En España, los enfrentamientos entre conservadores y liberales continúan marcando el devenir histórico del siglo. En 1868 se produce la Gloriosa, revolución liderada por el general Prim que acaba con la monarquía borbónica. Se abre entonces un nuevo período histórico, el Sexenio Revolucionario, y se reconoce el sufragio universal, la libertad de imprenta, de culto, de industria y de comercio, la separación de Iglesia y Estado, los matrimonios civiles…Sin embargo, las contradicciones entre las diversas facciones revolucionarias resultan insuperables, de modo que los acontecimientos se suceden de forma vertiginosa: asesinato de Prim, monarquía de Amadeo de Saboya, Primera República, levantamientos carlistas, sublevaciones cantonales, etc.
   La intervención del Estado restaura el trono a los Borbones en la figura de Alfonso XII: se inicia así el largo período conocido como la Restauración. Cánovas, jefe del Partido Conservador, establece un sistema de gobierno que consiste en una monarquía formalmente parlamentaria, pero en la que el resultado de las elecciones está previamente decidido por el gobierno, quien controla los distritos electorales a través de una extensa red de caciques. La alta burguesía financiera se acaba fundiendo con los restos de la antigua aristocracia, constituyendo una oligarquía; el movimiento obrero se organiza progresivamente (Primera Internacional, 1869; Partido Socialista Obrero Español, 1879; Unión General de Trabajadores, 1888; expansión del anarquismo por Levante y Andalucía, etc.)
   El pensamiento liberal está representado por el krausismo, movimiento intelectual basado en las ideas del filósofo alemán Karl Krause. Los krausistas pretendían conciliar razón y religión, y propugnaban la tolerancia y la convivencia pacífica. Tienen gran relevancia sus ideas pedagógicas progresistas (enseñanza no autoritaria, fomento de la iniciativa personal de los alumnos, importancia de la naturaleza en la educación…). Expulsados de sus cátedras, fundan la Institución Libre de Enseñanza, dirigida por Francisco Giner de los Ríos.

 
CONTEXTO LITERARIO: EL REALISMO Y EL NATURALISMO

  A mediados del siglo XIX, predominan ya en los medios artísticos europeos los rasgos estéticos del Realismo, movimiento influido por el positivismo filosófico. Para el positivismo no existe más realidad que los hechos perceptibles por los sentidos, cuyo estudio empírico requiere dos principios básicos formulados por Auguste Comte: la observación rigurosa y la experimentación; el método experimental (observación-hipótesis-experimentación) lo expuso el fisiólogo francés Claude Bernard. También tiene una enorme importancia el evolucionismo, propuesto por el naturalista inglés Charles Darwin (El origen de las especies, El origen del hombre); en 1866, el botánico austriaco Gregor Mendel había descubierto las leyes de la herencia biológica. Durante la segunda mitad del siglo XIX alcanza también una gran influencia el marxismo (El capital de Karl Marx).

  La repercusión de todas estas ideas en el Arte es decisiva, como se puede comprobar a través de las siguientes características generales de la literatura realista:

a)      Observación y descripción precisa de la realidad.
b)      Ubicación próxima de los hechos.
c)      Frecuente propósito de crítica social y política.
d)      Estilo sencillo y sobrio
e)      Predilección por la novela. Los rasgos típicos de la novela realista son la verosimilitud, los protagonistas individuales o colectivos, narrador omnisciente, didactismo, estructura lineal, descripciones minuciosas y aproximación al registro coloquial.

  Se conoce como Naturalismo la corriente literaria que se desarrolla durante el último tercio del siglo XIX, fundamentalmente en Francia. Tuvo como principal impulsor a Émile Zola (Germinal), quien pretende que la literatura se convierta en una ciencia cuyo objeto de estudio sea el medio social. El escritor debe analizar el comportamiento humano siguiendo los principios científicos de la observación y la experimentación: el novelista ha de experimentar con sus personajes para mostrar cómo se modifican sus reacciones según cambian las circunstancias de su ambiente social (frecuentemente, sórdido, miserable) y atendiendo siempre su particular condición biológica heredada. Desde el punto de vista técnico, se extreman los rasgos del Realismo (descripciones minuciosas, reproducción fiel del lenguaje hablado…) y se propugna el ideal del narrador impersonal y objetivo.
  El triunfo de la estética realista en España es tardío: el desarrollo del medio urbano está lejos del de países avanzados como Francia o Inglaterra; por otro lado, las circunstancias históricas que propician el surgimiento del Realismo sólo se producen a partir de la revolución del 68. A diferencia del Realismo, el Naturalismo fue conocido pronto, pues las obras de Zola no tardaron en traducirse. Sin embargo, levantó enseguida una gran polémica, porque, para la mentalidad de la sociedad española decimonónica, resultaba un movimiento inmoral y anticatólico. En su defensa sale Emilia Pardo Bazán con una serie de artículos recogidos en su libro La cuestión palpitante (1883), aunque, desde principios católicos, rechaza el determinismo naturalista.

LA POESÍA DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX

   Pueden distinguirse tres tendencias:

a)      La poesía realista antirretórica: se reivindica un lenguaje prosaico y antirretórico que, según la mentalidad positivista, sirva de cauce a las nuevas ideas y no las oculte bajo el peso de la carga ornamental. Su principal representante es Ramón de Campoamor (Doloras, Pequeños poemas, Humoradas).
b)      La poesía realista grandilocuente: enlaza con el Neoclasicismo tanto en sus temas de carácter cívico como en su preocupación por la forma rotunda y bien construida. El autor más representativo es Gaspar Núñez de Arce.
c)      La poesía intimista posromántica: busca superar el Romanticismo retórico y trivial a través de la condensación y la simplificación formal; los poetas quieren sugerir con la palabra, la imagen y el símbolo ideas que rozan lo inefable.

ROSALÍA DE CASTRO: Nació en Santiago de Compostela en 1837, tuvo una existencia difícil y penosa. Pasó parte de su vida en Castilla, pero añoró siempre Galicia, donde volvió definitivamente en 1871 y donde murió en 1885. Compuso versos tanto en gallego (Cantares gallegos, 1863, y Follas novas, 1880), como en castellano (En las orillas del Sar, 1884). Con Rosalía nos encontramos muy cerca de la poesía contemporánea entendida como comunicación de una experiencia personal; su maestría en el uso de los recursos poéticos, sus innovaciones métricas y cierta exuberancia formal preludian la poesía modernista.

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER: Nació en Sevilla en 1836; con dieciocho años, viajó a Madrid para forjarse una carrera literaria. Tradujo obras teatrales, escribió libretos de zarzuelas y realizó diversos trabajos periodísticos (llegó a ser director del periódico conservador El Contemporáneo). En 1861 contrajo matrimonio con Casta Esteban, pero acabaron separándose. Económicamente, vivió una situación desahogada durante los últimos años del reinado de Isabel II, pues fue protegido por el ministro González Bravo, quien le proporcionó el cargo de censor de novelas. Perdió el empleo (y el manuscrito que recogía sus versos) con la revolución del 68; se fue a vivir con su hermano Valeriano a Toledo, donde reescribió su obra poética (Libro de los gorriones). Murió en Madrid a finales de 1870.
   Como prosista, Bécquer escribió una inconclusa Historia de los templos en España, dos colecciones epistolares (Cartas literarias a una mujer y Cartas desde mi celda), así como las Leyendas (conjunto de relatos cortos de carácter fantástico y ambientación romántica), recogidas junto a las Rimas en 1871.
  Las Rimas, preparadas para la publicación por un grupo de amigos, se presentan como un largo poema unitario donde, tras la exposición de unos principios estéticos generales, se desarrolla una historia de amor que va de la ilusión inicial al fracaso, lo que sume al poeta en el desengaño, la añoranza y la soledad. Los temas del poemario son básicamente dos: el amor y la poesía.
a)      La poesía se concibe como una forma de expresión inmediata de emociones íntimas o de sentimientos que están más allá del poeta mismo y que sólo esperan al escritor que sepa formularlos. Sus poemas, normalmente breves, se caracterizan por una dicción aparentemente sencilla y sintética, con la cual (y apoyándose en alusiones a objetos materiales o de la realidad cotidiana) intenta expresar ideas sublimes que se resisten a ser formuladas con palabras. Bécquer preludia así el Simbolismo.
b)       Si su concepto de la poesía anticipa la poesía posterior, el tema del amor abunda aún en tópicos románticos: el amor se identifica con la mujer, expresión máxima de la belleza, pero se trata de un amor condenado al fracaso, pues ella es un ideal, un misterio, se desvanece como un sueño.

   Buena parte de los aciertos expresivos de Bécquer proceden de su maestría en amalgamar los artificios retóricos de la poesía culta con los de la poesía popular. Así sucede, por ejemplo, en la métrica: Bécquer utiliza a veces estrofas clásicas, pero recurre más frecuentemente a las combinaciones de heptasílabos y endecasílabos, así como al empleo de estrofas populares (coplas, seguidillas). Un rasgo general de sus versos es la preferencia por la rima asonantada, así como su tenue musicalidad.

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